jueves, 5 de mayo de 2011

¿Qué modelo pedagógico es el correcto para desarrollar una excelente enseñanza? por: Xiomara Torres


¿Qué modelo pedagógico es el correcto para desarrollar una excelente enseñanza?

Desde hace mucho tiempo se ha venido demostrando que en la escuela se han considerado varios tipos de modelos para lograr formar al hombre como tal, como un ser que reproduzca y asimile de forma individual todas las normas y  patrones, que ante la sociedad sean válidos. La institución escolar, traduce éstos modelos educativos tanto en el proceso pedagógico como en el trabajo de la escuela.
En estos diferentes modelos pedagógicos se ha venido identificando una persistente confrontación entre los diferentes promotores de cada uno de éstos. Los cuales tienen diferentes puntos de vista acerca del cumplimiento con mayor eficacia en las funciones sociales otorgadas en la educación y especialmente en la enseñanza.
Se pueden caracterizar estos modelos pedagógicos; en los cuales se verían reflejados principalmente dos grupos: “Concepción Tradicionalista  y concepción Humanista” aquí se ubicaran las diversas variantes de modelos pedagógicos y educativos.
Quiero aclarar estos dos grupos mencionados anteriormente siendo un poco más explícita continuación: La concepción Tradicionalista (externalista) o  Escuela pasiva  ve la personalidad de cada persona como el resultado de la influencia de agentes externos a él, como por ejemplo: la familia, los maestros, el medio social… etcétera. En esta concepción el sujeto -estudiante- tiene un papel pasivo, el cual se caracteriza por ser un reproductor y asimilador de las influencias adquiridas, ya sean negativas o positivas para él. La enseñanza que se realiza por esta concepción es estandarizada. El educador se ve como aquel que es autoritario, controlador de sus educandos,  limita la creatividad y la individualidad de éstos. Por supuesto que el alumno se ve también afectado por todo esto que el maestro impone sobre sí, tiene muy poca iniciativa  en la realización de sus trabajos, es inseguro y tiene escaso interés personal acerca de los temas que el maestro desarrolla dentro del aula de clases.
En esta concepción se pueden ubicar todos aquellos modelos pedagógicos y educativos que asumen los métodos de la escolástica medieval -que incluso son aún visibles en muchas de las prácticas pedagógicas desarrollados por las escuelas en la actualidad-, las teorías pedagógicas conductistas. Las cuales su propósito es “formar el sujeto” claro está que siguiendo las indicaciones del maestro, las teorías derivadas del pragmatismo, que se preocupan fundamentalmente en el resultado final de la enseñanza como reproducción del conocimiento considerado valioso.
La concepción Humanista (desarrolladora) o Escuela activa: en esta concepción los factores internos de la personalidad son reconocidos como elementos -los cuales son activos-  de la educación del sujeto. Éste ocupa el primer plano dentro de todo el proceso pedagógico. El sujeto, aquí, se autoeduca mediante la realidad ya que la recrea, la transforma y participa en ella. Constructor de su propio conocimiento en el  aspecto de la enseñanza utiliza métodos dinámicos, participativos. No directivos. El papel que juega el maestro es el de ser activo, investigador, creador, espontáneo, orientador y flexible. Se pueden ubicar también en esta concepción propuestas pedagógicas que sean de carácter renovador como por ejemplo la educación liberadora de Paulo Freyre.
Debemos llegar a cambiar esa “pedagogía del saber” -impuesta por la concepción tradicionalista- por una “pedagogía del ser” que llegaría a ser la mejor tradición humanista de la enseñanza y la educación. Esta pedagogía tiene como objetivo la felicidad del hombre, su integración con el contexto social. Estoy en total oposición ante la pedagogía del saber, ya que es dominante, la cual se preocupa nada más que por asegurar la repetición de las normas que ya han sido creadas por otros.
Hay que romper con ese idea absurda de que el maestro es el que sabe y el educando el no sabe nada. Lo que Paulo Freyre llama la educación bancaria,  una educación que no ayuda al desarrollo de las capacidades que realmente el estudiante tiene para entregar a la clase y que simplemente es intimidado por su maestro quien asegura ser él el único poseedor de la razón.
En los modelos pedagógicos que hacen énfasis en los contenidos se caracterizan por la transmisión de la información hacia la memoria del alumno, el maestro tiene el “papel protagónico”. Es una educación autoritaria y vertical. Su modelo de comunicación se basa en el típico caso de emisor-receptor, pero lo que se ejecuta aquí no es un verdadero proceso de comunicación, pues es unidireccional y la “participación” del alumno se basa única y exclusivamente en la reproducción de las palabras dichas por el docente o leídas en un texto dado por el mismo. Los ejes centrales de este modelo son el maestro y el texto, se pretende que el alumno memorice un gran volumen de información. Al alumno lo único que le queda por hacer -cosa que no estoy para nada de acuerdo, puesto que para mí el educando es uno de los ejes centrales de la educación y debe tener un papel activo, creador de su interrogante y respuestas, participativo y no solo alguien al que se llena de información tratando así de “formarlo”- es escuchar a su maestro obedecer y ser depositario del conocimiento, su tarea es solo memorizar todo lo que el maestro le dé.
Un paradigma educativo interesante es el de la escuela nueva, la cual surgió a finales del siglo XIX por Dewey como crítica a la tradicional. Ésta escuela nueva centra el interés tanto en el niño como en el desarrollo de sus capacidades, el educando es un sujeto activo de la enseñanza, por lo tanto, posee el papel principal del aprendizaje. La escuela prepara al educando para que viva en su sociedad, se considera como una comunidad en la que “se aprende haciendo”. Esta pedagogía se considera genética; la educación como un desarrollo que va de adentro hacia afuera, funcional; desarrolla los procesos mentales y de valor social; preparar al individuo para útil a la sociedad.
El método educativo para esta escuela se basa en que el alumno debe tener experiencias directas, debe estimular su pensamiento, debe poseer información y hacer observaciones acerca de los temas abordados en clase, que sea a él a quien se le ocurran las respuestas y tenga la posibilidad de exponer y comprobar sus ideas.
Pero la escuela nueva también tiene limitaciones una de ellas es que se provoca un espontaneísmo en la enseñanza, en la falta de una mayor orientación y por supuesto control de las acciones del alumno.
En todo caso solo debemos aferrarnos al modelo que cada cual crea conveniente para la realización de una buena enseñanza, ese modelo que nos permita formar realmente a los estudiantes, de manera educada, permitiéndoles que den sus opiniones, guiándolos hacia una educación que sea enriquecedora e incluso se puede obtener algo esencial de cada uno de los modelos pedagógicos para que nos ayude a encontrar la verdadera y correcta forma de cómo enseñar y cómo formar a los niños para que en el futuro sirvan a la sociedad como hombres ejemplares y lleguen a ser personas completamente realizadas. 

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